Hace unos días escribrí dos post. Uno tenía como excusa el agradecimiento a quienes me acompañan y el otro, producto de un sábado no del todo bueno encerrada en casa.
Los agradecimientos del primero continúan. La apatía del sábado (con su consiguiente post) pude modificarla.
El domingo se produjo otro pequeño cambio en mi vida.
Se juntaba un grupo de mujeres a hacer deportes y sociales. Entre ellas, una mujer que me gustaba. Dos muy buenas excusas para querer ir a ese lugar.
Llegué acompañada por alguien que me ayudó mucho en este tiempo.
Conocí, conversé, me reí, jugué (5 minutos aguantó mi cuerpo). Hice sociales.
Comprobé lo que ya sabía (pero que hacía rato no ponía en práctica): que si estoy cómoda puedo relacionarme tranquilamente y hasta resultar agradable.
¿La muchacha? En su mundo... Y si bien mi intención era verla, me la pasé conversando con otras mujeres en mi misma situación: con muchas ganas de hacer amigas. El resto, puede esperar...
Justo en el clavo
Hace 6 años
