jueves, 12 de noviembre de 2009

Rarezas...

Muchas veces me pregunto lo mismo:
Cómo puede ser que una persona medianamente inteligente,
que puede distinguir lo que está bien de lo que está mal.
Que puede razonar.
Que puede separar el intelecto de los sentimientos (o no).
Que puede resolver distintas situaciones a diario.
Que puede generarse buenas condiciones de vida.
Que es responsable.
Que se la banca sola a diario.
Que le hace frente a lo que sea y a los que sean.
Que no le tiene miedo a casi nada.
Cómo puede ser que a alguien como yo todavía
le preocupen las cosas que te pasan.

martes, 10 de noviembre de 2009

Hace un tiempo alguien me dijo que yo era emocionalmente inmadura (si me quiero "vender" por acá me estoy enterrando. Pero como ese no es el objetivo de este blog...).
No me enojé por la acusación que me dejó pensando un largo rato.
Comprendí que ella tenía razón. Pero si ser emocionalmente inmadura es enamorarse perdidamente, amar profundamente, creer en la persona de la que se está enamorada, dejar muchas cosas por la otra persona, entregarse en cuerpo, mente y alma...
Entonces sí, todavía me falta mucho para salir del cascarón.
Menos mal que no me estoy vendiendo sino que feo sonaría "inmadura poco interesante".


domingo, 8 de noviembre de 2009

Vale la pena

Ya lo dijo mi querido Héctor Alterio (en realidad su personaje):
"La puta que vale la pena estar vivo!!"
Y sí, vale la pena estar viva. Emocionarse con tanta gente orgullosamente junta por el orgullo de ser quienes son sin la necesidad absurda de ocultarse.
Vale la pena seguir conociendo buenas personas. Esas que parece que abundan pero que de todos modos nunca sobran.
Tener la plena seguridad que a la vuelta de la esquina o a kilómetros de distancia están, existen, y nos ponen felices con su presencia.
Por todo eso y por muchas otras tantas cosas, siempre vale la pena.

jueves, 5 de noviembre de 2009

No está bien...

No soy parámetro de nada ni de nadie.
Sin embargo, entiendo que existen un montón de cosas
que no son adecuadas hacer...
O por lo menos, intento vivir de esa manera.
Por todo eso me permito decir:
Que no está bien estar con alguien por el pancho y la coca.
Intentar "levantarse" a alguien con frases rebuscadas.
Mentir, omitir, ocultar información en la primera cita.
"Vendernos" (que cosa tan espantosa), haciendo esfuerzos
por mostrar nuestro lado más agradable.
Tampoco hacerle creer que está frente a su peor pesadilla.
Demostrar timidez, inseguridad, vulnerabilidad apenas nos conocen.
Ante la primer muestra de interés del otro lado, llenarle el correo,
el celular, la vida, con palabras melosamente "bonitas".
Insistir hasta el hartazgo para que nos den una cita.
Confundir el "te quiero conocer" con "me quiero casar con vos".
Demostrar desesperación y ansiedad...
Todo eso conduce, inexorablemente, al fracaso .

Le escapo permanentemente a esas formas. Y también le escapo a las otras (a las opuestas).
Como creo que el amor no debe ser un trabajo, porque de esa forma perdería su lado placentero, me quedo tranquila esperando a que llegue sin hacer mayores esfuerzos.
Y eso... Eso tampoco está bien.
¿Entonces? Entonces nada.
Me quedo sin el pancho y sin la coca.

martes, 3 de noviembre de 2009

Hay gente...

A la que la vida siempre le sonríe.
Que la buena suerte es su amante
y la esperanza su amiga.
Que todo lo que toca lo convierte en "oro".
Que está en el momento justo
en el lugar adecuado.
Que capta la atención de todas las miradas.
Que cada vez que habla se produce un milagroso silencio.
Que todo lo que se pone le queda pintado.
Que lee los mejores libros, escucha la mejor música
y mira el mejor cine.
Que huele mejor que los perfumes.
Que habla mejor que lo que dice
y eso que lo que dice es brillante.
Que a medida que pasan los años se la ve más joven
y mucho más interesante.

También hay gente...
Que sonríe aunque la vida no siempre le juegue buenas pasadas.
Que la buena suerte es amante de su mejor amiga
y la amiga de su amiga no le da ninguna esperanza.
Que todo lo que toca lo llena
de bacterias y lo destroza.
Que siempre llega tarde a lugares poco adecuados
y en el momento menos preciso.
Que mira todo lo que capta.
Que cada vez que habla escucha el silencio
porque no hay nadie.
Que lee raro, escucha raro y mira más raro aún.
Que mancha todo lo que se pone.
Que usa los perfumes para desodorizar el baño.
Que habla y dice lo que quiere y se la banca.
Que a medida que pasan los años resulta inimputable...

Claro que también existen personas como yo...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Mujeres...

Si a duras penas me entiendo yo,
cómo pretendo entenderlas.
Necesito una guía, un manual de instrucciones, alguien que me asesore.
No sé lo que quieren, lo que buscan, lo que piensan
Me dirán que soy yo: que soy rara, vueltera, rebuscada.
Que no se sabe lo que quiero, lo que busco ni lo que pienso...
En definitiva también soy una de ellas
y como todas ellas me encantaría,
aunque sea por un instante,
poder compenderlas.

domingo, 1 de noviembre de 2009

...

Uno más y van...